NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO DE MEDINACELI

La efigie de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli, es obra de José Dueñas Rosales en el año 2004, siendo su estatura de 1 metro y 30 centímetros.

La imagen representa el momento en que Jesús, es sacado fuera al pretorio y presentado a la multitud, siendo acusado por los sacerdotes y el pueblo de deslealtad al emperador, Poncio Pilato.

El Señor conserva un semblante dulce, gracias al suave modelado de sus facciones. Se exhibe en posición erguida, simulando el instante en que echa a andar, como se puede comprobar tras observarse el adelantamiento de la pierna derecha sobre la izquierda. Asimismo, aparece con la cabeza levemente inclinada hacia la derecha, con la mirada perdida en el infinito y el entrecejo fruncido formando un triángulo. La nariz es angulosa, la boca se encuentra entreabierta, dejando ver los dientes superiores, y su barba es bífida, lo cual le proporciona un evidente alargamiento de la faz.

La colocación de la cabellera postiza otorga naturalidad a la imagen. Las manos se encuentran atadas en su posición frontal, estando la izquierda superpuesta sobre la derecha. Por el momento representado, carece de sangre y signos de violencia.

Sobre su pecho encontramos un escapulario trinitario, en recuerdo a la orden que pagó el rescate de diecisiete imágenes confiscadas en 1681 por el rey Muley Ismail, de Mekínez (Marruecos). Entre estas efigies se hallaba un Nazareno, conocido con posterioridad como Jesús Cautivo de Medinaceli y convertido en el icono de los Trinitarios Descalzos. Después de ser trasladado hasta el convento de Madrid, se presentó con las manos atadas sobre el abdomen y con el escapulario que representa la cruz con los colores rojo, la línea vertical, y azul, la horizontal, heráldica de los citados religiosos.