MARÍA SANTÍSIMA DE LA SALUD Y BELÉN

Se corresponde con una delicada imagen, realizada en madera policromada para vestir, de 1 metro 26cm siendo el autor Manuel Fernández León en el año 1983.

El precioso e intimista  rostro de María, enmarcado en un perfecto óvalo facial y ejecutado a raíz de un suave modelado, invita a la oración a quien la contempla. María Santísima de la Salud y Belén presenta rasgos dulcificados y juveniles tomados del natural. En posición erguida, insinúa una leve inclinación de la cabeza hacia la izquierda. A la vista de la caída de los párpados y la ausencia de lágrimas, su expresión intimista atiende a diferentes estados de ánimo, que van desde la tristeza por el martirio del Señor hasta la alegría por la próxima resurrección. Morfológicamente, detenta la nariz rectilínea, los labios son finos y entreabiertos, y el mentón culmina en un hoyuelo.

La exquisitez en el modelado y el dibujo de las manos es palpable en la Virgen de la Salud, policromadas a base de tonos morenos, al igual que el rostro y el cuello, con puntuales variaciones, en forma de sonrosadas aplicaciones, en los párpados, pómulos y barbilla.